Somos campeones del mundo (o de como España se reconvirtió en España)
Retomo y afino una frase que se encontraba incorporada al post de 28 de octubre: No hace mucho, veintitrés héroes, (entre cuyas filas podían contarse riojanos, castellano-manchegos, navarros, catalanes, madrileños, vascos, andaluces, asturianos, canarios, extremeños… de casi todos los puntos de nuestra geografía) recorrieron miles de kilómetros hasta llegar a unos inhóspitos parajes de verde suelo y "vuvuzela cielo"; blandiendose en duelo con una extraña esfera a la que los sabios de los cables, micrófonos y antenas denominaban “jabulani”. Mientras tanto, su país de origen sucumbía y se teñía de rojo y amarillo, pese a que la sangre no llegara al río y nadie resucitara o muriese cegado ante tal ofensivo colorido ni a nadie le explotaran la garganta o los oídos al cantar o escuchar, respectivamente, ese “Yo soy español, español, español”.